Planificando la rutina para vivir mejor

Muchas cosas han cambiado en las últimas dos semanas y casi todas están relacionadas con volver a trabajar. Estaba previsto que sucediese antes, justo cuando me sacaba el título, pero el karma quiso que me perdiese una buena oportunidad laboral por una fractura de codo.

Como la mala suerte no dura para siempre desde el día 10 ya estoy trabajando en otro sitio como programador. Un amigo que conoce la empresa y sabía del proceso de selección me puso en contacto con ellos. En cuestión de días estaba haciendo la entrevista y poco después me comunicaban que había sido seleccionado. Al final lo que funciona de verdad son las redes de contactos, el dichoso networking tan de moda últimamente. Asistir a eventos, conferencias, participar en comunidades de desarrolladores como los GDG... Candidaturas como la mía con poca experiencia profesional previa suelen descartarse rápidamente en los portales de empleo y sin llegar siquiera a la entrevista hay poco que hacer.

Del día a día lo que más me está costando es organizar el tiempo fuera del trabajo para dar cabida al deporte u otras aficiones. Por eso hice un horario en una hoja de cálculo y trato de encajar todo lo que quiero hacer con los escasos huecos libres que van quedando. Buscando una aplicación que sirviese justamente para esto encontré Daily Routine. De momento solo está disponible para iPhone y iPad pero hay intenciones de que a lo largo de 2014 también se pueda usar en dispositivos Android.

El error más habitual al hacer este tipo de planificaciones es dejarse llevar por la ilusión de que vamos a ser capaces de gestionar muchos cambios en poco tiempo. Es normal, a mí me sucede siempre que empiezo algo, pero con el tiempo me he dado cuenta de que lo productivo, lo que realmente da resultado, es adaptar el esquema a la persona y no al revés. Por ejemplo, por las mañanas soy de los que se lo toman con calma y le concedo importancia al momento del desayuno. Me gusta pararme y salvo la radio no suelo encender ningún otro aparato. Durante unos días me puse con la tableta mientras desayunaba pero terminé por abandonarla porque pasaba las noticias casi sin fijarme. Prefiero dejar esa lectura para otro momento del día o incluso para el fin de semana, cuando dispongo de toda la mañana para hacer lo que quiera. Al fin y al cabo no es algo esencial en mi vida.

Otra cosa que no me funcionó son los esquemas cerrados con todas y cada una de las actividades del día ya previstas. La mejor fórmula que encontré es mezclar rutinas fijas del tipo, como quiero aprender a tocar la guitarra me propongo dedicarle la misma hora tres días a la semana, con huecos para elegir lo que me apetezca dentro de varias opciones, y dejar los fines de semana casi sin planificar, solo con una lista de cosas que podrían hacerse (o no) a modo de sugerencia.

Cuando tenía todo el tiempo libre del mundo muchas veces no sabía qué hacer con él y ahora que voy justo me veo obligado a escoger. Sea como sea me gusta tener por escrito las pequeñas metas del día a día para darles importancia y obligarme a cumplirlas.

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